domingo, 15 de octubre de 2017

Cena de Cristo Rey 2017, Madrid 28 de octubre


Tradicional de los carlistas madrileños, la Cena de Cristo Rey se celebra el sábado anterior a la fiesta litúrgica de Cristo Rey (último domingo de octubre). Este año, pues, el sábado 28, a las 21:00 (nueve en punto de la noche).

Organizada por el Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, de la Comunión Tradicionalista, se celebrará en el Restaurante Paolo (situado entre las calles General Rodrigo, 3, y Julián Romea, 10, de la villa y ex-corte de Madrid; Metro Guzmán el Bueno; Autobuses 2, 44, 45).

Discursos a los postres.

Es necesario reservar cubierto: circulo@mollelazo.com

Cubierto 36 € (estudiantes 24 €)
Puede pagarse en el mismo restaurante o ingresarse en la cuenta nº 2038 1153 21 6001032574, aportando justificante en la cena.

Esta convocatoria en Facebook:


La celebración de esta fiesta, que se renovará cada año, enseñará también a las naciones que el deber de adorar públicamente y obedecer a Jesucristo no sólo obliga a los particulares, sino también a los magistrados y gobernantes.

A éstos les traerá a la memoria el pensamiento del juicio final, cuando Cristo, no tanto por haber sido arrojado de la gobernación del Estado cuanto también aun por sólo haber sido ignorado o menospreciado, vengará terriblemente todas estas injurias; pues su regia dignidad exige que la sociedad entera se ajuste a los mandamientos divinos y a los principios cristianos, ora al establecer las leyes, ora al administrar justicia, ora finalmente al formar las almas de los jóvenes en la sana doctrina y en la rectitud de costumbres. Es, además, maravillosa la fuerza y la virtud que de la meditación de estas cosas podrán sacar los fieles para modelar su espíritu según las verdaderas normas de la vida cristiana.
S.S. Pío XI, encíclica Quas primas, instituyendo la fiesta de Cristo Rey. 11 de diciembre de 1925.

domingo, 1 de octubre de 2017

Declaración de S.A.R. el Duque de Aranjuez, Abanderado de la Tradición

A los carlistas y a todos los españoles de buena voluntad:
Declaración de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón


A dos días del referéndum separatista convocado en Cataluña por un Gobierno autonómico sedicioso e ilegítimo, aún no sabemos si el Gobierno de facto de España va a cumplir su deber e impedir su celebración.

Son horas graves. La propaganda proseparatista desatada en el extranjero no ha sido contrarrestada por los medios de los que el Estado dispone. El Gobierno de Mariano Rajoy parece continuar la política suicida de desconocimiento de la auténtica tradición catalana y de concesiones al nacionalismo, que desde hace ya muchas décadas viene preparando la explosiva situación que ahora se ha desencadenado. Cataluña es parte fundamental e inseparable de la Corona de Aragón, que integra la Monarquía española. Es una región españolísima. Cualquier argumentación en contrario ignora la realidad y contradice la historia.

Duele ver cómo la región que desde el siglo XVIII se destacó como la más contrarrevolucionaria y antijacobina de España está hoy en gran medida controlada por los revolucionarios más extremistas y por los jacobinos más radicales. Pues tan jacobino o más que el centralismo liberal o autoritario es el nacionalismo catalán, por eso mismo anticatalán.

Mi tío abuelo Carlos VII restituyó en 1872 la plenitud de los fueros de la Corona de Aragón, y entre ellos los del Principado de Cataluña. La conspiración liberal, apoyada por las logias y por las potencias extranjeras, impidió la victoria del Rey legítimo de España, que habría evitado los desastres posteriores.

Hoy es necesario aprestarse a defender la unidad de las Españas, por encima de cualquier otra reivindicación, como siempre hicieron los carlistas cuando estaba en peligro la Patria. Pido a los carlistas y a todos los españoles de buena voluntad que, de ser necesario, colaboren con las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas para detener la intentona separatista y conservar la unidad e independencia de la Patria, cualquiera que sea la actitud finalmente tomada por el actual Gobierno. Tengamos presente el deber que muchos de nosotros juramos —yo también, como caballero legionario— ante la bandera roja y gualda.

En el exilio, a veintinueve de septiembre de 2017.