lunes, 5 de agosto de 2013

Declaración de la Comunión Tradicionalista


El Papa Francisco, el pasado 27 de julio, ante la clase política del Brasil, se refería a «la contribución de las tradiciones religiosas, que desempeñan un papel fecundo de fermento en la vida social y de animación de la democracia», así como destacaba que «la convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas». Es difícil, en tan pocas líneas, levantar tantos temas trascendentes y con tan poco cuidado: la reducción de la religión a factor de animación de la democracia, la equiparación de la religión católica con las infidelidades y la afirmación sin discernimiento de la laicidad del Estado. Cierto es que ninguna de esas tesis es nueva, pues podrían documentarse sin dificultad en textos de sus inmediatos predecesores. Llama la atención, eso sí, la desenvoltura con que se expresan.

La Comunión Tradicionalista tiene como primer fundamento inmutable de la legitimidad española, expresado entre tantas otras veces por el Rey Don Alfonso Carlos, «la Religión Católica, Apostólica y Romana con la unidad y consecuencias jurídicas con que fue servida y amada tradicionalmente en nuestros Reinos». Tal sometimiento de la potestad gubernativa a la ley moral natural que la Iglesia custodia no procede, en cambio, del propio Carlismo, sino que es sencilla expresión de lo que la Iglesia siempre ha enseñado. La reiteración de doctrinas contrarias a este magisterio secular durante los últimos decenios, más aún cuando se propalan desde las máximas instancias de la Jerarquía, dificultan o impiden la acción de los católicos para que Cristo reine. Ante lo que la Comunión Tradicionalista no puede callar.

Madrid, 2 de agosto de 2013.
Secretaría Política de la Comunión Tradicionalista

viernes, 2 de agosto de 2013

Despedida del profesor Felipe Widow Lira

Intervención del Prof. Felipe Widow en la Cena de Cristo Rey 2010
Madrid, 29 julio 2013, Sta. Marta, virgen; S. Félix II, papa y mártir; Stos. Simplicio, Faustino y Beatriz, mártires. [FARO]. El profesor Felipe Widow, de la Universidad Católica de Chile, tras tres años y medio de estancia entre nosotros, y después de haber defendido brillantemente su tesis doctoral en filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, nos deja y vuelve para Chile. Con ese motivo la Comunión Tradicionalista, el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II y el Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, con los que ha colaborado generosa y estrechamente durante estos años, le han ofrecido una cena homenaje en el curso de la cual el padre José Ramón García Gallardo bendijo la boina roja que, a continuación, el Jefe Delegado, profesor José Miguel Gambra le ofreció en nombre de todos y le impuso. Entre los presentes se hallaban Miguel Ayuso y José Antonio Ullate, en representación del CEH Felipe II; Eugenio Barrera, José Díaz Nieva, Carlos Ayuso y María del Carmen Palomares, en la del Círculo Antonio Molle; así como Miguel y Marcos Gambra y Manuel Molinero en representación de las Juventudes Tradicionalistas.

El profesor Widow, su encantadora esposa Carolina y sus hijos José Antonio, Sofía, Carmela, Tomás, Gregorio y Teresita (esta última nacida durante la estancia peninsular), tras un período en Viña del Mar, en casa de su (respectivamente) padre, suegro y abuelo, el profesor Juan Antonio Widow, también querido amigo, principal discípulo del padre Osvaldo Lira y miembro ordinario del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, se van a instalar en la localidad de Buin.